El diseño modular en luminarias led como estándar municipal

C. & G. Carandini

Hace ahora diez años, la ciudad de Nueva York sacó a concurso el diseño de una luminaria vial para establecer un nuevo estándar municipal con el que renovar desde entonces las instalaciones existentes. El diseño ganador fue el propuesto por los arquitectos Thomas Phifer and Partners y por el estudio Office for Visual Interaction, dirigido por Enrique Peiniger y Jean Sundin. Se trataba de la primera vez que se aplicaba un diseño modular a una luminaria led, orientado a mejorar las condiciones de trabajo de una tecnología en la que había que confiar casi “a ciegas”, por aquél entonces. La modularidad del diseño se aplicaba con vistas a mejorar los comportamientos ópticos del sistema; además, esta solución reducía el tamaño de la luminaria y servía para facilitar el mantenimiento en caso de fallos.

La evolución
Ha pasado el tiempo desde entonces, y esta técnica se ha convertido en un estándar aplicado ampliamente en las luminarias del mercado.

La verdad es que pocas veces puede encontrarse un caso más palpable y concreto de sincronicidad entre la aparición de una solución tecnológica y las circunstancias y necesidades del mercado. En Carandini parecen haber encontrado un diseño que por su modularidad y escalabilidad es capaz de adaptarse a cualquier tipo de requisito técnico actual y del futuro. Se trata de una única luminaria, completamente configurable, diseñada para satisfacer todos los posibles escenarios que encontraremos a la hora de enfrentar un proyecto de iluminación vial y urbana, es decir, que no solo cumple con los estándares europeos, sino que además es garantía de constituir una prescripción idónea para absolutamente todos los tipos de vía definidos en el estándar UNE EN13201-1. “Pero es que, además, este producto ha sido creado para cumplir con los estándares de dentro de 20 años”, como afirma convencido Xavier Travería, director técnico de C&G Carandini, S.A.

Con el desarrollo del módulo Chevron, en Carandini le han dado una nueva perspectiva a esta idea de  modularidad: en la luminaria V-MAX, el concepto de módulo incluye también el alojamiento de aluminio de cada uno de los sistemas integrados: fuente, disipador individual y óptica, dispuestos en grupos de 16 leds. Estos módulos, instalados en la luminaria en mayor o menor número en función de la aplicación,  respetan una cierta distancia entre ellos, creando vacíos en los que se generan corrientes de convección térmica que aceleran y favorecen la refrigeración del sistema, al tiempo que aumenta considerablemente de este modo la superficie de radiación. Constituye este el único sistema del mercado, según asegura C&G Carandini S.A., que aprovecha de forma pasiva los tres fenómenos físicos de transferencia de temperatura: conducción, radiación y convección. Esta evolución repercute directamente en una mayor durabilidad, fiabilidad y rentabilidad del producto.

Aspectos técnicos
Al fin y al cabo, la eficacia de la fuente de luz, en lúmenes/watio, queda fuera del alcance de la discusión. La empresa se ha limitado a montar en su luminaria la mejor alternativa que se puede encontrar en el mercado, se ha llevado a cabo la integración de la mejor tecnología del momento de la forma más eficiente y, a partir de ahí, se ha dedicado con todo su empeño a mimarla, y a facilitarle las mejores condiciones para su funcionamiento. Es la mejor estrategia a seguir. Por una parte, en cuanto al sistema óptico: el diseño de las ópticas secundarias ha sido totalmente desarrollado en el departamento técnico, cada led incorpora una lente individual que dirige su comportamiento fotométrico en función del diagrama escogido (la luminaria V-MAX ofrece hasta 8 distribuciones fotométricas diferentes, seleccionables en función de la aplicación). El grado de satisfacción con los resultados es tal que se ha prescindido del uso de una óptica terciaria por innecesario, con lo que se reducen las consiguientes pérdidas de flujo, maximizando el rendimiento.

La luminaria ofrece un comportamiento de altísimo nivel, atendiendo a los datos proporcionados por su ficha técnica, y en este punto Xavier Traveria insiste: “Los parámetros y datos técnicos que ofrecemos son reales, medidos en laboratorio, nuestros clientes lo saben, y es de esta manera como Carandini asegura un marco de confianza en el producto y la compañía.”

Conducción: Doble vía de gestión del calor del led al módulo chevron y del equipo al compartimento del driver.
Convención: entre los chevrons led y el compartimento del driver.
Radiación: el calor del driver y de los led se disipa mediante el aluminio y se radia en todas direcciones.

La necesidad de ser eficientes
Es el momento, (como afirmaban Justiniano y Alba Aporta en su ponencia del simposium del Comité Español de Iluminación el año 2013 en Mataró) de apoyar a todos aquellos profesionales y técnicos que, conscientes del problema y la urgencia de aplicar estándares de calidad ambiental tanto en sus realizaciones como en sus procesos de fabricación, distribución y planeamiento, “llevan años esforzándose por mejorar sus productos” para “ahorrar y ser más competitivos”.

Quizás la máxima capacidad de ahorro energético de una instalación de iluminación reside en el sistema de control que implementa. Tal y como recomienda la guía técnica de aplicación del Reglamento de Eficiencia Energética en Instalaciones de Alumbrado Exterior, los equipos que incorpora la luminaria VMAX se encuentran diseñados y preparados para su control punto a punto mediante el protocolo DALI, para proporcionar la telegestión de la instalación y facilitar su mantenimiento preventivo. Además, los drivers de la luminaria permiten su programación con gran precisión y completa flexibilidad, siendo ajustables los periodos de encendido y la regulación correspondiente en función de las especificaciones del proyecto.

Preparado para el futuro
Este es uno de los puntos fuertes del producto, que lo convierten en un estándar casi de forma automática, un “clásico del futuro”. Porque esa es la impresión que queda tras estudiar las prestaciones de la luminaria: la intuición de que se va a convertir de forma inmediata en un clásico, o al menos así debería suceder si atendemos a sus virtudes: una herramienta potente y durable, preparada para el futuro.

Por eso se ha eliminado prácticamente por completo el cobre (<0,15%) de la aleación de su cuerpo, con lo que cumple con los exigentes estándares que permiten instalarla en Oriente Medio, con una temperatura de trabajo de 50ºC. Para que dentro de 20 años siga trabajando.

Y si hablamos de que estamos ante un “clásico”, a pesar de su diseño contemporáneo que apunta como una flecha, directo al futuro, es en el sentido de que estamos ante un diseño totalmente libre de ornamentos, donde nada es superfluo y todo tiene su razón de ser.

 
Comité Español de Iluminación