Iluminación del Museo de la Catedral primada de Toledo. “Una luz para percibir”

José Luis Cañas Campoamor, Oscar Vázquez - Erco

Antecedentes
El conjunto al que se refiere la presente intervención de la Sacristía de la Catedral Primada de Toledo, compuesto por la Antesacristía, la Sacristía General, la Sacristía Arzobispal y las dos salas contiguas, es proyectado en el siglo XVI y su construcción se prolonga durante gran parte del siglo XVII.

Son espacios con una armonía serena, propia del renacimiento ya reflejado en los tratados de Palladio, Vignola y Serlio.

Destaca el ritmo compositivo de la Sacristía General con el uso de la alternancia del arco de medio punto y el dintel, la llamada composición serliana.

La rica combinación de colores blancos, rojizos y negros de sus mármoles en los suelos y de yesos blancos en sus paredes definen los espacios.

La Sacristía General tiene una planta rectangular.

En el centro del paño del eje central de la Sacristía General en 1800 se levanta el altar en cuyo retablo se encuentra la obra de El Greco El Expolio. Un altar levantado en un riguroso clasicismo académico obra del arquitecto Ignacio Haan, sobre él se sitúa el tema principal de la composición del fresco de la bóveda: La Imposición de la Casulla a San Leandro, con la Virgen como figura central.

En el 2013 por encargo del Cabildo Primado de la Catedral se proyecta la restauración y renovación de la Sacristía General, la Sacristía Arzobispal y salas contiguas, el proyecto es impulsado con motivo del IV Centenario de El Greco.

En el proyecto se reorganiza la colección pictórica y se procede al cambio de iluminación, creando un itinerario de visitas en sus salas y los espacios se especializan en su uso como pinacoteca.

La nueva pinacoteca crea un recorrido circular de desarrollo lineal de las visitas.
Para la ordenación de los contenidos se estableció una selección de cuadros, procurando que la temática de las salas tuviera una función catequética.

Este conjunto de salas denominado Museo de la Catedral tiene como objeto no sólo exhibir los bienes tangibles, estéticos y culturales de la Diócesis, sino que se funde con la labor catequética, con el fin de que cada visitante  descubra, reflexione y construya valores de fe, historia y unión con la Catedral a partir de su propia experiencia.

Actuación
La intervención a la que nos vamos a referir dentro del magnífico conjunto de la Catedral Primada de Toledo se ciñe a la Antesacristía, la gran Sacristía General y la Sacristía Arzobispal con sus dependencias.

El conjunto de espacios formados por dichas dependencias  han sido rehabilitados y restaurados con su arquitectura, sus pinturas murales, sus lienzos, tablas y orfebrería, así como una nueva disposición museística.

No sólo su magnífica arquitectura, sino además las pinturas al fresco de la gran bóveda del pintor Luca Giordano, o el techo de Claudio Coello y José Donoso, el gran cuadro del Expolio de El Greco, además del Apostolado ayudan a crear un recorrido secuencial capaz de atraer la atención del espectador.

La Sacristía Mayor es considerada como la Capilla Sixtina de la Catedral Primada de Toledo, a tan magnífica Catedral le corresponde semejante Sacristía, en este escenario singular los espacios son creados para contribuir a acentuar la finalidad del templo catedralicio.

En estos ámbitos afloran vibraciones interiores que superan con mucho al espacio exterior, emerge un mundo adimensional de sensaciones.
Un espacio creado para que éstas vibren.

La arquitectura se encargará de expresar y la luz de comunicar, será esta el medio del que nos valdremos para narrar lo que allí acontece, nuestro trabajo consistirá en la utilización de esta para establecer la comunicación apropiada entre la obra y el espectador.

La sutil generación de sensaciones, invitan a iniciar el recorrido y de inmediato el juego de jerarquías que establece  un uso adecuado de la luz nos atrae irremediablemente al fondo de la perspectiva de la sala, en la que de forma singular se nos presenta la obra protagonista, El Expolio de El Greco.

Será esta extraordinaria y singular obra el origen de todo el planteamiento de jerarquías y ordenación de recorridos, la luz así deberá de contarlo.

La luz de la sala nos envuelve creando una atmósfera que nos hace participar y nos incorpora al conjunto, a partir de cuyo momento, una vez entramos en la sala los cuadros expuestos dejan de ser simplemente cuadros para ser elementos vivos, transmisores de sensaciones.

A través de la luz el observador se siente conectado al universo de arte que le envuelve.

Una vez salimos de la hipnosis producida por la presentación en el conjunto de la sala del cuadro del Expolio nuestra atención es reclamada por el magnífico fresco de la bóveda de medio cañón rebajada, en la que se plasman los movimientos manieristas y los escorzos barrocos no exentos de colorido y perspectiva, obra de Luca Giordano.

De nuevo la luz nos comunica y nos conecta con este universo barroco, afloran las sensaciones, distintas en cada observador, según su cultura, su religión y sus experiencias, pasamos de lo tangible a lo intangible.

No somos ajenos a lo que allí se plasma, sensaciones, sentimientos, fe, religión, cultura, algo hace que nuestro interior vibre, y es, de nuevo, la luz el medio narrativo.

No se trata tan solo de iluminar un conjunto de cuadros y frescos expuestos al observador, la luz organiza recorridos visuales, crea jerarquías espaciales, y ante todo invita a la reflexión y a la vibración del proceso singular de la percepción.

A través del sentido de la vista el ser humano percibe más del 80% de la información que recibe a lo largo de su existencia y esa información no queda simplemente archivada en una tarjeta de memoria como si de una cámara de fotos se tratara, esas imágenes que se nos muestran son percibidas, que no archivadas, y en este proceso de percepción en el que la luz es un elemento fundamental afloran y vibran sensaciones; entra en vibración lo intangible.

Y que mejor lugar para el recuerdo de estas que un espacio religioso tan singular como la Catedral Primada de Toledo.

En este recorrido al que se invita al observador las sensaciones varían y se van modulando, controlando las variaciones en la percepción del visitante que llega a estas salas tras pasear y disfrutar del espacio propiamente dicho de la Catedral para acceder a la Ante Sacristía, tratada como espacio filtro, en la que las proporciones cambian de escala con respecto a las magníficas alturas de las naves góticas, y donde este cambio de escala no es solo de proporciones sino también de sensaciones, recreadas por la luz, para preparar nuestro estado de ánimo y de percepción para lo que a continuación se nos presenta, la “Capilla Sixtina” de la Sacristía General.

El visitante que accede al Museo de la Catedral previamente ha realizado un recorrido por el interior de la misma, el cual predispone el proceso de percepción una vez que este ha llegado al inicio del recorrido por las cinco sala del Museo.

En este recorrido previo recibe una serie de estímulos, no solo visuales, sino culturales y religiosos que le inducen a producir en él las adecuadas respuestas emocionales.

Decía Leonardo Da Vinci que “la poesía es la pintura que se oye y la pintura es la poesía que se ve” y en este último caso la luz interpreta dicha poesía, enriqueciendo las sensaciones.

En esta intervención hemos utilizado la luz de manera muy consciente con el firme propósito de hacer vibrar y aflorar sensaciones en el proceso complejo de la percepción visual del visitante.

Una de las preocupaciones que han primado a la hora de establecer el criterio de intervención en este proyecto ha sido el proceso cinético de la percepción a través del recorrido, hablamos de un proceso organizado espacialmente, así como la utilización consciente y controlada de la luz para producir los estímulos necesarios para provocar sensaciones.

A través de la luz pretendemos codificar la información que recibimos en el recorrido espacio-tiempo a realizar en las salas en las que hemos intervenido.

La luz tiene la extraordinaria capacidad de establecer jerarquías cinéticas en el espacio que estamos percibiendo, y no tan solo en el espacio sino también en la interrelación de este con la obra expuesta.

Mediante la luz codificamos la información que finalmente es percibida por el visitante con el fin de generar la secuencia adecuada de sensaciones.

La luz y el tratamiento y control de la misma es capaz de estimular las sensaciones del observador en el sentido deseado, generando de esta manera una “película” de estímulos a través del recorrido por la exposición.

Nuestro campo visual capta y captura múltiples imágenes del recorrido que en ese momento estemos realizando, y a diferencia de una cámara de fotos que almacena dichas imágenes en su tarjeta de memoria, aquellas que acceden a nosotros a través de nuestra retina no quedan simplemente almacenadas sino que producen una secuencia de estímulos para finalmente trasladarse a sensaciones, estas deberán ser la adecuadas para la obtención de un resultado final satisfactorio.

Conociendo el comportamiento del complejo proceso de la percepción , a través de la luz podemos controlar los estímulos y guiar las sensaciones, que en cada visitante serán interpretadas de distinta manera, en función de su religión, cultura, estado de ánimo, motivaciones, etc.

De todo lo anterior podemos deducir que esta misma exposición llevada a otro contenedor arquitectónico como podría ser una pinacoteca o un museo contemporáneo al uso, no estaría transmitiendo las mismas sensaciones ni los mismos estímulos, máxime si tenemos en cuenta que cuando el visitante llega a la misma previamente ha realizado un recorrido a través de las naves, el coro, el presbiterio y deambulatorio de una de las mas sobresalientes catedrales góticas con las que contamos, lo cual predispone su capacidad de percepción y de generar emociones.

La intervención en proyectos de esta característica le dan a uno la singular oportunidad de tratar de obtener de la luz su máximo partido, y utilizarla no sólo y simplemente como un medio para mostrar un conjunto ordenado de obras de arte, sino como un medio para provocar estímulos que finalmente se traducen en emociones.

El objetivo prioritario en este proyecto era la utilización de la luz como guía en el proceso de la percepción del visitante, de tal manera que fuera una fuente de estímulos que nos habrían de llegar a través de la retina.

El ojo del observador o el visitante “escucha” lo que allí acontece a modo de narración y el “narrador” que se lo está contando no es sino la propia luz y el tratamiento que de ella hagamos.

No percibimos la luz que llega a los objetos o a los paramentos que definen el espacio del campo visual, sino mas bien la luz que sale reflejada de estos y esta dependerá de la intensidad con la que la hagamos llegar y el tipo de material y color del elemento en cuestión.

Nos proponemos utilizar la luz como un medio que ayude en la interpretación o discriminación de los estímulos externos visuales relacionados con el conocimiento previo y el estado del individuo, todo ello a través de los efectos ópticos que llegan al ojo.

El control y conocimiento de la luz y de los materiales iluminados en esta intervención nos ha llevado a generar recorridos visuales adecuadamente codificados, con la intención de transmitir en el recorrido una secuencia de estímulos que busquen y afloren emociones en la memoria empírica y genética del observador.

No debemos de olvidar que la percepción visual es un proceso activo con el cual el cerebro transforma la información lumínica captada por el ojo en una recreación de la realidad externa.

El estímulo óptico trasladado al observador pertenece al mundo exterior y produce un primer efecto en la cadena del conocimiento .

La retina de nuestro ojo es una parte del cerebro que se aísla para servir como un transductor para la transformación de los patrones de luz en señales neuronales, produciendo impulsos nerviosos, impulsos cognitivos , impulsos capaces de emocionar y hacer vibrar sensaciones.

En todo este proceso es importante distinguir entre el estímulo, que pertenece al mundo exterior y genera el primer efecto en la cadena del conocimiento, y la percepción, que es un proceso psicológico y pertenece al mundo interior individual de cada observador.

Así pues la luz actúa como el estímulo que excita o activa el receptor sensorial.

Podemos comparar el ojo humano con una cámara fotográfica, o sea, el cristalino reemplaza el objetivo; el iris es el diafragma que controla la cantidad de luz que ingresa agrandándose o achicándose; el humor vítreo es la cámara oscura; la coroides constituye las paredes de esta cámara, y la retina sería el material fotosensible.

La percepción será la sensación interior de conocimiento aparente que resulta de un estímulo o impresión luminosa registrada en nuestro ojo, usando la información que viene de la memoria tanto empírica como genética y que ayuda a la interpretación y a la formación de la representación.

Tan complejo en el proceso de un proyecto es establecer el criterio con el que se va a intervenir como el conocimiento adecuado de las herramientas disponibles para llevarlo a buen fin. El uso de la tecnología led trabajando a través de ópticas convenientemente desarrolladas han sido nuestras herramientas de trabajo.

Desde proyectores tipo Logotec de tan solo 4w de led con ópticas narrow spot capaces de proyectar la luz en haces cruzados hacia las obras de arte de menor formato, respetando las sensaciones espaciales cinéticas buscadas, con un control exhaustivo del confort visual establecido a priori en las premisas del proyecto, hasta la utilización de proyectores tipo Opton de 24w de led  con ópticas extensivas wide flood para la narración adecuadamente modulada de la extraordinaria  bóveda al fresco de Luca Giordano.

La calidad de la luz utilizada mediante los proyectores Logotec y Optón garantiza al observador la percepción fidedigna de la magnífica paleta cromática que recibe a lo largo de tan vibrante recorrido.

Toda la gama cromática queda adecuadamente codificada con la luz que emana de las  magníficas herramientas utilizadas, para llegar a los ojos del observador a través de la reflexión de la paleta de colores que envuelven el espacio, llegando a aquel fidedignamente narrados, sin distorsionarlos  desde su origen.

No nos hemos olvidado en esta intervención de una de las preocupaciones generales de la sociedad actual, la eficiencia energética.

Con tan solo 4.030 w han entrado en vibración las cinco salas en las que hemos intervenido.

La iluminación indirecta de la extraordinaria bóveda de Luca Giordano la hemos confiado a proyectores Opton de led de 24w 3000ºk ubicados en la cornisa superior, quedando resuelta con tan solo 1.536 w instalados.

La iluminación directa de los cuadros expuestos ha corrido a cargo de proyectores tipo Logotec de led, tanto de 4 w como de 12 w, ambos de 3000ºk, no llegando para el total de las cinco salas en las que hemos intervenido a los 2.000 w.

Un sistema de control de luz adecuadamente dimensionado, mediante dimmers DALI,  ha facilitado la modulación adecuada de las sensaciones que mediante la luz hemos ido transmitiendo a lo largo del recorrido expositivo propuesto.

Con todo ello hemos buscado, mediante el uso de la luz y la elección acertada de las herramientas que la emiten, la vibración de las sensaciones y de los impulsos cognitivos, de lo tangible y de lo intangible, generando un recorrido que en ningún caso deja indiferente el complejo proceso de percepción del visitante.

Créditos

 

Promotor:
Ilmo. Cabildo de la Catedral Primada de Toledo


Proyecto:
Jaime Castañón Fariña
Arquitecto Conservador de la S.I. Catedral Primada de Toledo
Antonio Sánchez-Barriga Fernández
Conservador Restaurador de la S.I. Catedral Primada de Toledo


Dirección Facultativa:
Jaime Castañón Fariña
Antonio Sánchez-Barriga Fernández

 
Empresa adjudicataria:
GEOCISA
Museografía
Jesús Moreno y Asociados


Proyecto de luminotecnia:
ERCO Iluminación
José Luis Cañas Campoamor
Oscar Vázquez

 
Comité Español de Iluminación