La luz de la Fundació Pilar i Joan Miró al cumplir 21 años

El arquitecto barcelonés Oscar Tusquets patrocina un premio consistente en evaluar edificios 10 años después de su inauguración y para ello nombra un jurado unipersonal en cada una de las ediciones del premio.

Se trata de una iniciativa muy interesante pues revisitar y volver a evaluar un edificio a los diez años de edad posibilita lecturas nuevas y sobre todo evidenciar como materiales, acabados y la propia funcionalidad se han comportado.

Con este ánimo y disposición me dispuse a visitar la Fundació Pilar i Joan Miró pasados más de veinte años de su apertura.

De la propia página web de la Fundació leemos:
“La Fundació Pilar i Joan Miró a Mallorca inició su andadura el 7 de marzo de 1981, cuando Joan Miró y su esposa Pilar Juncosa hicieron donación a la misma de los talleres del artista, junto con la obra, los objetos y los documentos que contenían. La creación de la Fundació surge de la voluntad de Miró de difundir y promover la creación artística, así como de su preocupación por preservar sus talleres, que habían constituido su espacio creativo desde 1956 hasta el final de su vida, en 1983.”

“Durante años, Miró había soñado con su propio taller, un sueño que su amigo, el arquitecto catalán Josep Lluís Sert, materializó en Son Abrines, en Palma, en 1956 —momento en el que Miró se trasladó a vivir definitivamente a Mallorca—. Tres años más tarde, Miró adquirió la finca conocida como Son Boter, con una casa del siglo XVIII, que utilizó como taller y como soporte para realizar grafitos a carboncillo en sus paredes. Estos talleres eran y siguen siendo el testimonio más fiel y elocuente del entorno y el quehacer creativo de Miró durante su etapa de madurez.”

“La falta de un espacio expositivo en el que mostrar dicha colección hacía necesaria la construcción de un nuevo edificio que albergara este legado artístico de Miró. Su viuda, Pilar Juncosa, donó unos terrenos y ciertas obras de Miró, 39 gouaches y 3 óleos, para que fueran subastadas por Sotheby’s, en el año 1986, a beneficio de la Fundació Pilar i Joan Miró. Los fondos recaudados en la subasta permitieron la construcción de un nuevo edificio. En 1987, Rafael Moneo, por aquel entonces chairman de la Graduate School of Design de Harvard, recibió el encargo de proyectar la nueva sede de la Fundació Pilar i Joan Miró en unos terrenos adyacentes a los estudios de Miró".

“La Fundació es un museo que nos permite descubrir el ambiente de trabajo de Miró, estudiar su proceso creativo e indagar en su contexto histórico, artístico y cultural. Es un centro propicio para la creación artística contemporánea, para su análisis, investigación, interpretación, exposición y difusión; un punto de encuentro, de intercambio de ideas, y de diseño y desarrollo de proyectos para artistas, escritores, músicos y para todos aquellos interesados en el arte y la cultura.”

Rafael Moneo diseñó la Fundació Pilar i Joan Miró y la suya fue una propuesta original, valiente y de homenaje al artista, no en vano, el volumen principal con su forma de estrella, tiene algo de ciudadela para así defenderse de la hostilidad del urbanismo del entorno” según se puede leer en el folleto explicativo de la fundación, pero también recuerda a la emblemática estrella mironiana que el artista diseñó para una famosa entidad de ahorro. Fue inaugurada en diciembre de 1992 y ahora al cumplir los 21 años, aproveché una visita a Palma para visitarlo de nuevo.

Aunque su ubicación es privilegiada el acceso no es fácil, suerte del bus 46 que prácticamente te deja en la puerta y que forma parte de la excelente red de transporte de superficie de la ciudad de Palma.
El concepto de iluminación que Moneo planteó fue bastante sencillo y sobre todo muy práctico, primero las aberturas en techo y muros de hormigón como una llamada a la iluminación natural y la posibilidad de un diálogo interior-exterior, el alabastro parcialmente utilizado en las superficies de los muros como una aportación muy filtrada y muy difusa y finalmente un componente de iluminación artificial añadido, suspendido del forjado con proyectores tipo bañador equipados con lámpara halógena de doble envolvente mate de 100 y 150W y proyectores direccionales para la iluminación de esculturas equipados con lámpara halógena GY 6.35 de 100W/24V.

Pues bien, dado el exceso de celo de la CE por no llamarlo de otra forma mucho más dura, resulta que a fecha de hoy las lámparas halógenas de doble envolvente mates están prohibidas, luego ya no hay manera de obtener recambios y en la fundación se están reemplazando por lámparas fluorescentes compactas, que como el lector puede apreciar en una de las fotografías combinan el tono cálido con el intermedio, ignoro si es un algo voluntario o se trata del clásico recambio obtenido en el comercio de material eléctrico e iluminación de donde en ocasiones te llevas lo que hay no lo que necesitas.

Por otra parte dudo que la iluminancia vertical que aportan estos bañadores con la nueva lámpara vaya más allá de los 30lux lo que invita a mantenerlas apagadas de día, dada su escasa contribución, pero con la duda de que el verlas sin lucir, genere opiniones negativas en el visitante relacionadas con la gestión deficiente o el escaso mantenimiento.

Las piezas que conforman la visita de un día de marzo de 2013 son obra menor del artista, si es que de Miró puede hablarse de obra menor, teniendo en cuenta al menos lo que más se valora en el campo del arte, personalmente, no obstante, me parecen originales, interesantes y muy divertidas sus esculturas realizadas con material de desecho.

Las citadas esculturas se iluminan con los proyectores direccionales equipados con lámpara halógena 100W/24V, que si mi memoria no me es infiel no están condenadas, y cuya aplicación está en función de las sensaciones del responsable del montaje y que en el caso que nos ocupa participa de una opinión basada en la unidireccionalidad de proyección y la formación de sombras duras y alargadas, el lector puede añadir sus propias opiniones al respecto viendo las fotografías que se acompañan.

No obstante cabe decir en honor a la verdad que la óptica de los citados proyectores está diseñada para lámpara con filamento transversal, cuando, desde hace bastantes años, solo se pueden encontrar con filamento axial.

En general la visita a la Fundació es un recorrido amable y tranquilo, la permanente presencia del contenedor y su relación con la exposición hace de la visita una actividad serena y relajante pero también estimulante al mismo tiempo.

Por supuesto y como marcan los cánones de las actuales tendencias, algún que otro elemento gozaba de una iluminación con proyectores led, cabe imaginar cómo test para tomar decisiones en un futuro inmediato.

El museo necesita en algunos aspectos una puesta al día, determinados acabados piden una actuación y los filtros UV asociados a las transparencias de los muros se están despegando, pero en general su aspecto es saludable, la visita obligatoria si se viaja a Palma y recorrer todos los espacios incluyendo el magnífico taller de Sert y la finca y edificio de Son Boter, una sorpresa muy positiva.

O así me lo parece, que diría el inolvidable periodista Del Arco en su página diaria de entrevistas.

POST SCRIPTUM:

Los arquitectos sevillanos Olvido Muñoz y Juan José Sendra publicaron un artículo en Luces CEI 42, febrero 2011 con el título “Propuesta de máximo factor de iluminación natural admisible para paramentos verticales en salas de museos españoles” que recomiendo al lector relea antes o después del presente artículo.

Olvido Muñoz para su extraordinaria y trabajada tesis doctoral caracterizó in situ 12 museos, entre ellos la “Fundació Pilar i Joan Miró” de Palma que, por razones de síntesis, no quedaba parametrizada en su artículo de Luces aunque si citada como uno de los museos de su tesis.

Olvido caracterizó tres zonas de la sala única del museo y obtuvo unos valores de FIN_d (factor de iluminación natural con cielo despejado) en paramentos verticales muy dispersos lo que se corresponde también con valores dispersos de iluminancia vertical, con evidencias muy claras de iluminancias por encima de recomendaciones. La autora indica que las mediciones se hicieron un 4 de julio con cielo despejado entre las 10 y las 14 horas.

Haciendo una interpretación práctica de los resultados de la medición podemos decir que el área expositiva del museo podría funcionar, con presencia de luz natural, sin iluminación artificial.

En cualquier caso me gustaría terminar citando textualmente el epígrafe final de Olvido Muñoz que en su tesis doctoral y bajo el título de “El ritmo de la luz” dice:

“El recorrido que sigue el visitante que entra en el museo se caracteriza por un tratamiento de luz natural unitario, que se rige por normas propias, donde la luz natural juega un papel muy importante en la configuración del mismo. La variabilidad de la luz según la hora del día hace posible este lugar. Los espacios interiores situados en la zona más profunda, que podrían resultar más neutros, se tiñen con la luz proveniente de los lucernarios que flotan en la cubierta. Es un lugar rico en matices, donde se evitan los contrastes lumínicos excesivos. La transmitancia de los paños de alabastro sumerge el interior en un mundo de fantasía que pertenece más a los sueños que a la realidad”.

 
Comité Español de Iluminación